19 feb.- Bajo el sol de El Alto, un ring de cholitas luchadoras y artistas en zancos marcan el pulso de la calle. Entre aromas de comida tradicional y el eco de la música electrónica, los organizadores reciben a los visitantes con serpentinas en el cuello. Es el Electro Preste, la celebración que el pasado fin de semana volvió a confirmar que la ciudad es un imán turístico en expansión.

Lo que ocurre aquí ya no es solo una fiesta. Es una experiencia cultural que convoca visitantes, activa la economía local y posiciona a El Alto como un escenario atractivo para el turismo contemporáneo.

Escenario turístico global

“Hoy los turistas, tanto nacionales como internacionales, buscan autenticidad vibrante, no solo museos estáticos. El Electro Preste actúa como un imán porque ofrece la intersección entre lo ancestral y lo moderno”, explica Claudia Cadena, directora de Administración de Hotelería y Turismo de Unifranz El Alto.

¿Qué es el Electro Preste?

El Electro Preste es una iniciativa cultural privada que fusiona la cosmovisión aymara con una estética urbana y futurista. Inspirado en el tradicional preste (celebración comunitaria, religiosa y social, principalmente andina, fusiona sus símbolos con música electrónica, visuales digitales y arquitectura neo-andina.

Los cholets —íconos de la identidad alteña— se transforman en escenarios donde conviven beats electrónicos con sonidos tradicionales como la morenada, los sikus o las tarqueadas. El resultado es una propuesta híbrida que dialoga con lo ancestral sin convertirlo en pieza de museo.

Este cruce entre tradición y modernidad ha logrado atraer a visitantes de distintas regiones del país y del exterior, interesados en experiencias culturales genuinas. Durante el Electro Preste, El Alto registra mayor ocupación hotelera, restaurantes llenos, transporte activo y comercio dinamizado.

“La ciudad deja de ser solo un punto de tránsito. Se convierte en destino”, resume Cadena. Para muchos visitantes, esta es la primera aproximación a El Alto desde una narrativa distinta, asociada a creatividad, identidad y cultura viva.

Desde una mirada turística, mostrar la cultura como algo dinámico tiene un valor estratégico. “El Electro Preste demuestra que la cultura aymara es un organismo vivo que se adapta y dialoga con lo global. Eso atrae al turista postmoderno, que huye de lo armado y busca experiencias orgánicas”, añade la experta.

Economía creativa y valor local

El impacto económico va más allá del evento puntual. El Electro Preste incorpora a El Alto a la llamada economía naranja, generando oportunidades para artistas, DJs, diseñadores, productores audiovisuales y emprendedores culturales locales.

“Antes, muchos talentos tenían que bajar a La Paz para mostrarse. Hoy, el mundo sube a 4.000 metros para verlos a ellos”, señala Cadena. En este proceso, la vestimenta tradicional se fusiona con tendencias globales y los cholets dejan de ser solo salones privados para convertirse en atractivos turísticos en sí mismos.

Un evento de este nivel, coinciden los especialistas, atrae a un visitante exigente, interesado en estética, identidad y experiencias distintas a las del turismo convencional.

Mirada internacional y respaldo público

El fenómeno no ha pasado desapercibido. Medios internacionales como CNN y BBC han realizado reportajes que destacan al Electro Preste como una expresión cultural latinoamericana que conecta música, arquitectura e identidad andina.

En su más reciente edición, además, la presencia del Presidente de Bolivia, Rodrigo Paz, reforzó el reconocimiento público a este tipo de iniciativas culturales surgidas desde el sector privado y con impacto directo en el turismo urbano.

Para consolidar este fenómeno como parte de una estrategia turística sostenible, el reto es claro: que el beneficio económico se distribuya de manera equitativa.

“El dinero debe quedarse en El Alto. La cadena de suministros tiene que ser local: desde las caseras que proveen el catering hasta los artistas visuales y el personal de seguridad”, advierte Cadena. También subraya la importancia de articular estas iniciativas con la Alcaldía, para que el impacto sea proporcional al bienestar de los barrios donde se realizan los eventos.

Identidad que dialoga con el mundo

El Electro Preste muestra que la cultura no es solo memoria, también es innovación. Desde El Alto, una ciudad históricamente asociada al comercio y la migración, emerge ahora un producto turístico contemporáneo construido desde identidad, estética propia y apropiación del espacio urbano.

En un escenario global donde los destinos compiten por diferenciarse, El Alto encuentra en su cultura viva una ventaja competitiva. El Electro Preste no vende una postal artificial: invita a vivir una experiencia real, intensa y profundamente local, capaz de dialogar con el mundo sin perder su raíz.

/Prensa