4 may.- En El Alto ubicado a más de 4.100 metros sobre el nivel del mar, donde el cielo parece más cercano, pero la vida más dura, hay hombres que aprenden a hablar fuerte para que el frío no les congele la voz. Eliser Roca Tancara es uno de ellos.
No nació político; nació oyente, y hoy transita del relato a la acción desde la silla municipal de la segunda ciudad más poblada de Bolivia.
Durante años caminó las calles polvorientas de los 14 distritos municipales, compartiendo el almuerzo donde la esperanza y la pobreza conviven en silencio. Su sensibilidad nació de la carencia propia: "Muchas veces nuestro plato de comida era solamente una sopa; segundo solo había cuando había cumpleaños", recordó sobre su infancia.

Por eso, su voz se hizo refugio en el programa de Tv: "Así es mi pueblo", que contaba la necesidad de las familias alteñas sin convertirlas en espectáculo. No bastaba entregar alimentos, víveres básicos, ropa y frazadas, materiales de construcción o lentes para aquellos que no podían ver.
Para él, "primero es la gente" no es un eslogan, sino la práctica de entregar una herramienta para que alguien no se rindiera como hacen todos los alteños desde las 5.00 de la madrugada.
Pero las ciudades, como las historias, crecen. Eliser entendió que ya no bastaba con resolver casos individuales; debía intervenir en el sistema que los produce. "Trabajé de todo", dice al evocar su camino antes de entrar al terreno donde las palabras pesan distinto: la política.
El tránsito no fue sencillo; enfrentó dudas y ataques, como la denuncia de residencia que buscó frenarlo a última hora su candidatura, pero la mentira sucumbió ante el respaldo de quienes lo vieron crecer.
Hoy, tras recibir su credencial oficial el 28 de abril junto a su esposa, el tono de Roca ha cambiado. Ya no solo escucha, ahora lidera. "Asumo el cargo con fe y un alto sentido de responsabilidad", declaró con firmeza, consciente de recibir una urbe herida por una deuda heredada de más de 800 millones de bolivianos. Su diagnóstico es claro: "El Alto tiene miles de tareas pendientes y está en situación crítica".
Sin embargo, el hombre que aprendió a hablarle al frío altiplánico no retrocede. Bajo su premisa "Primero lo nuestro", busca reactivar la economía local y proteger incluso a los que no tienen voz: "Voy a trabajar por nuestras mascotitas... están abandonados", aseguró ante los medios.
Eliser Roca Tancara sigue siendo ese narrador de realidades urgentes, pero ahora con el bastón de mando municipal en la mano.
Mientras el viento recorre las avenidas sin asfaltar de Parcopata hasta Alto Milluni, los alteños ya no solo esperan que los escuche, sino que transforme esos relatos del programa "Así es mi pueblo" en soluciones. Esa es su misión y él escucha.
Ahora, el hombre que llevaba historias en los corazones por su contacto diario con la población, está listo para gobernar como Alcalde de El Alto con cuentas claras y de cara al pueblo.
/Prensa